Se trata de tomar en serio el llamado de Cristo a sus discípulos: “busquen primero el reino de los cielos y su justicia, y todo les será dado en añadidura” (Mt.6,33). Depender de Dios, hasta en la vida material, es una experiencia conmovedora que nos enseña que El es fiel a su promesa y que cuida de sus hijos.
Este llamado no nos hace pasivos respecto a los medios para obtener los ingresos necesarios a nuestra vida. Para hacerse efectiva, la promesa de Dios no debe engendrar en nosotros pasividad o estar a la espera, sino que por el contrario un compromiso ardiente en cooperar con la gracia, seguros que el Señor nos asiste y se adelanta a nuestros pasos.
La manera de buscar y movilizar estos fondos varía según las personas y, sobretodo, según las culturas. Pone en juego a varios actores:
En varios países esta aventura de fe se vive muy especialmente a través del padrinazgo. Lo que implica constituir una red personalizada con personas que deciden comprometer su amistad, su oración y una parte de sus ingresos por el éxito de la misión de un permanente, de una pareja o de una familia. Este grupo de apoyo es valioso: es fuente de consuelo en las pruebas, de ayuda en el combate espiritual, es lugar de interpelación fraterna, testigo de las alegrías y dificultades de la misión.
Este llamado no nos hace pasivos respecto a los medios para obtener los ingresos necesarios a nuestra vida. Para hacerse efectiva, la promesa de Dios no debe engendrar en nosotros pasividad o estar a la espera, sino que por el contrario un compromiso ardiente en cooperar con la gracia, seguros que el Señor nos asiste y se adelanta a nuestros pasos.
La manera de buscar y movilizar estos fondos varía según las personas y, sobretodo, según las culturas. Pone en juego a varios actores:
- Al permanente mismo, que debe mantenerse personalmente activo y no descansar enteramente en otros;
En varios países esta aventura de fe se vive muy especialmente a través del padrinazgo. Lo que implica constituir una red personalizada con personas que deciden comprometer su amistad, su oración y una parte de sus ingresos por el éxito de la misión de un permanente, de una pareja o de una familia. Este grupo de apoyo es valioso: es fuente de consuelo en las pruebas, de ayuda en el combate espiritual, es lugar de interpelación fraterna, testigo de las alegrías y dificultades de la misión.