jueves, 26 de mayo de 2016

Escudriñar los signos de los tiempos, ser obrero del Evangelio al centro de las mutaciones de la Iglesia y de la sociedad, abrir caminos nuevos


Entrar, en la permanencia significa que se percibe al Hacedor en acción hoy día, en el mundo y en la vida, para suscitar formas nuevas de amor y de compromiso misionero, en lo que todavía hay mucho por descubrir.

Comprometerse en la permanencia significa desear con otros:
  • Leer, escudriñar los signos de los tiempos. Buscar apasionadamente lo que Dios hace y quiere hacer en los seres, en los medios donde vivimos, a veces en medio de los quiebres y sufrimientos. Dar lo mejor de si mismo para que aparezcan respuestas espirituales y humanas a la sed de las mujeres, de los hombres, adultos y jóvenes de nuestro tiempo.
  • Comprometerse, tantear, abrir caminos nuevos, estar dispuestos a pagar con su persona, aceptar trabajar sin poder referirse siempre a modelos preestablecidos, a esquemas.
En este sentido la permanencia constituye una forma de vida insegura en más de un aspecto: requiere de un buen equilibrio psico-afectivo. Una permanencia exitosa requiere, entre otros, de cierto gusto por el riesgo, una aptitud a aceptar los tanteos y errores, y no demasiado perfeccionismo. Esto no excluye el rigor y el gusto por el trabajo bien hecho.

Extracto del documento sobre la permanencia INT229-0C1-CONST.0602-3


Convicciones

La permanencia es parte integrante de la identidad de Fondacio. Nuestra iniciativa destinada a laicos contiene en si misma una fuerza de llamado a discípulos que como Pedro, Santiago y los otros, en el Evangelio, dejan “sus redes” para seguir a Jesús, por la promesa personal de convertirse en “pescadores de hombres”.

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